Me la han presentado unos días atrás en una especie de fiesta, y coincido con ella en un bar que queda cerca de casa de mis padres. Me saca seis o siete años de edad. Es la novia de un viejo conocido de la infancia a quien no veo desde hace siglos. Con él, lo recuerdo bien, jugaba a las canicas en el parque, cuando éramos niños. Yo era un desastre para el asunto caniquil, la verdad es que no consigo recordar ni una sola vez en la que no volviera a mi casa derrotado. Imagino que todavía debe de conservar por alguna parte miles de canicas que me ganó en aquellas lejanas tardes.
Comienzo a charlar con la señorita, y pronto la cosa se pone íntima. Su relación está agonizando, me cuenta, pero no sabe cómo ponerle fin. Como hombre expulsado del hogar y abandonado en la cuneta en más de una ocasión a lo largo de su existencia que soy, sé muy bien lo que ocurre cuando una mujer comienza a plantearse estas cosas:
-Estás listo.
Y sigue contándome lo mal que lo está pasando, y yo pongo esa cara de buen samaritano –tan parecida a la cara de imbécil- que tan bien se me da. Entonces, más que nada por meter baza, se me ocurre hacer un comentario para demostrar que soy un hombre de mundo, comentario, del todo inocente, que, a la larga, me saldrá caro.
-Pues yo, cuando estoy muy agobiado, me voy a un balneario.
Lo siguiente relevante que sucede es que ha despachado “para siempre” a su novio, el día anterior, y que nos dirigimos en su golf Gti a mi balneario predilecto, si bien todavía no ha sucedido nada entre nosotros. No se la ve muy apenada a pesar de la ruptura. Yo, para qué engañarnos, tampoco lo estoy, más bien me encuentro pensativo mientras recorremos la autopista, y es que estoy planteándome en silencio los dilemas típicos en casos semejantes, seguro que -en el caso de que algún varón también me lea- sabéis de qué hablo.
¿Debo pedir una habitación o dos?
Pero ella misma se encarga de disipar mis dudas en la recepción, adelantándoseme y pidiendo una doble. No me cabe duda de que encuentro frente a una veterana en estas lides.
Nueva duda: ¿Me la calzo antes de deshacer la bolsa de equipaje o espero por lo menos cinco minutos?
Nueva disipación de duda. Lo primero que me dice en cuanto cierro la puerta:
-Fóllame.
Y la follo como desea. Apenas abandonamos la habitación en los dos días que permanecemos ahí. Ni masajes, ni baños de barro, ni baños termales, ni inhalaciones ni porras en vinagre: sólo jodienda… Como hombre que jamás sabe si este será el último polvo que los cielos tendrán a bien concederle, siempre intento “llenar la despensa” –o vaciar el depósito en este caso- por si vienen malos tiempos.
El primer “pero” surge cuando regresamos a Barcelona en el coche, relajados, escuchando música, inundados por los cuatro costados de esa sensación tan característica de “domingo por la tarde”. De pronto, lo deja caer como quien no quiere la cosa.
-No sé cómo le voy a contar esto a J… (J… es su ex novio).
La miro. Aquí falla algo y, por una vez, me temo que no soy yo.
-Y por qué tienes que contarle nada? –pregunto. Y, con la mosca detrás de la oreja, añado-: Porque habéis roto, ¿verdad?
-Sí… Sí… Podría decirse que sí.
-¿Qué significa “podría decirse?
-Bueno, tuvimos una pelea….
“Maldita arpía”, pienso, “te has guardado una carta por si acaso”.
Y es la primera pega, sí, pero desde ese preciso momento intuyo que vendrán muchas más.
Da pasaporte por fin a su novio y, tras muchos tira y afloja, comenzamos a salir. Y el primer mes no va mal del todo, ya sabes, mucho sexo y “oh la la” y todo es de color de rosa. Hasta que descubro –entre otras cosas que no desvelaré- que la señora tiene un endiablado carácter . Y al decir “endiablado” quiero decir jodido de verdad, y lo compruebo en mis propias carnes cuando me invita a pasar un fin de semana en una casita que posee en un pueblo perdido del Pirineo, allá donde, como se suele decir, Cristo dio las tres voces. El fin de semana empieza con sexo y risas y sexo y sexo, pero acaba con una botella de leche –de vidrio- estrellándose contra la pared, pasando lo bastante cerca de mi cabeza como para decidir a toda prisa que tengo una cita inaplazable en cualquier otra parte.
Y salgo –literalmente- por piernas de aquella casa.
Y mientras espero en el andén, medio congelado, a que aparezca el tren que me lleve bien lejos de ese maldito pueblo, pienso en su ex novio, mi viejo conocido, y me viene a la memoria aquella frase tan manida pero que encierra una verdad universal.
La escribo en mayúsculas por si alguien no la conoce.
SI ALGUIEN TE QUITA LA NOVIA, VÉNGATE DE ÉL: HAZ QUE SE LA QUEDE.
Y, como quiero ser honesto, ahí va otra versión:
SI ALGUIEN TE QUITA EL NOVIO, VÉNGATE DE ELLA: HAZ QUE SE LO QUEDE.
Luego están las versiones gays, pero no las citaré para no resultar repetitivo.
No me puedo sacar a su ex de la cabeza. “Condenado cabrón”, me digo, “no te conformaste con hacerme morder el polvo a las canicas un día sí y otro también. Para ti no fueron bastante todas esas derrotas, no, tenías que dejarme también una novia histérica que casi me asesina con una botella de leche… Bien, bien, has ganado, compañero; pero la vida es larga, muy larga. Así que, ándate con ojo, no sea que un día de estos encuentres en tu regazo, como por arte de magia, con alguna dama tan selecta como la tuya, cortesía de Gondolero Martínez López”.
Y ahora, como toda historia narrada por un psicópata que se precie, la finalizaré con una risa perturbada. Algo así como:
Ja, ja.
Agosto 12, 2009 a las 1:34 am
Pues empezaré el comentario con un jajaja, que no es de una psicópata sino de alguien que se muere de la risa con las cosas que te pasan y como las cuentas.
Tal vez muchas de estas cosas que te pasan o te han pasado tengan que ver con ese ansioso “llenar la despensa o vaciar el depósito”, pero Gondo, encanto, ¿no te han dicho nunca que la procesión es larga y el cirio corto?. Hay que dosificarse y seleccionar un poquito más al personal.
Que te queremos enterito, que no te lesione nadie que nos convertimos, de momento, en leonas de la Metro (G.M.) para defenderte.
Ay!, si es que no tienes hartura………… jajajaja.
Besitos
Agosto 12, 2009 a las 8:45 am
Jajajaja pues conmigo no cuentes para defenderte de según quién….jajajaj por mucho encanto que tengas….jajajaja hasta ahí podría llegar la enajenación mental de una chica (bueno esto es un eufemismo, lo sé) embobada con tus historias.
Malvaloca hoy en día cuando se les acaba la mecha toman viagra, si ya lo tienen todo resuelto para seguir vaciando la despensa.
Agosto 14, 2009 a las 7:56 pm
Queridísima, Malvaloca: Mejor, hablando desde un punto de vista freudiano, que la procesión sea larga y el cirio corto que viceversa, es decir, que el objeto alargado sea largo y la carrera de 100 metros.
Si quieres ser mi leona de la metro, estás invitada.
Agosto 14, 2009 a las 7:58 pm
Amy, Amy, Amy: ¿De verdad no me defenderías? No te creo. Sé que te pondrías en plan Kevin Cotsner femenino y te interpondrías, en un derroche de valor, en la trayectoria de la botella asesina.
¿O no?
Agosto 16, 2009 a las 12:20 am
Aceoto la invitación
Agosto 16, 2009 a las 12:20 am
jajajajaja, acepto, acepto….
Agosto 16, 2009 a las 2:45 pm
Jajajajaj, ahora entiendo por qué me nombraste guerrera oficial de tu blog. Ayssss. Mucho confias tú en el poder de tu cirio para que las mujeres seamos capaces de interferir en la trayectoria de una botella asesina. Cachis.
Agosto 17, 2009 a las 10:41 am
Quedas contratada.
Agosto 17, 2009 a las 10:44 am
Bueno, era sólo una idea en realidad, aunque sigas siendo la guerrera oficial del blog. Claro.
Agosto 17, 2009 a las 3:19 pm
Jajajaj eso, eso mejor sin contrato.
Agosto 19, 2009 a las 11:11 am
…Que luego hay que finiquitar…
Agosto 19, 2009 a las 3:50 pm
¿De verdad que entre “-Pues yo, cuando estoy muy agobiado, me voy a un balneario” y “ha despachado “para siempre” a su novio, el día anterior, y que nos dirigimos en su golf Gti a mi balneario predilecto” no pasa nada? ¿Te salen las cosas siempre así de fáciles?
Perdona mi ignorancia, pero es la primera vez que entro en tu blog y no conozco tus antecedentes. Si es así, o bien eres un cañón, o bien tienes un amuleto mágico muy potente.
Agosto 20, 2009 a las 9:20 am
Define “amuleto mágico muy potente”.
Agosto 20, 2009 a las 9:33 am
Jajajaja. Te aseguro que no hay signficados ocultos en mi frase. Me refería literalmente al amuleto mágico. Vamos, al que te podía haber dado un brujo de una tribu africana cualquiera, como un cristal, un hueso, o cualquier chorrada de esas.
Pero si tú crees que tienes otra clase de amuleto mágico muy potente, pues mira, por curiosidad y si no tienes inconveniente, me lo cuentas.