ELOGIO DE MIS AMIGOS (II)

By gondolerobcn

CÉLINE

Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza.

Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficcticia. Lo dice Littré, que nunca se equivoca.

 Y, además, todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos. 

Está al otro lado de la vida.

***

Así comenzaba aquel libro que llegó a mis manos por casualidad: El Viaje al fin de la Noche. Por aquel entonces yo soñaba con ser escritor, y leía con pasión digna de mejor causa casi todo lo que encontraba.

Leí una página, dos, tres… Lo cerré, incrédulo… Volví a abrirlo… ¡Era bueno, era más que bueno…!

Era divertido y violento.

Era lo mejor que había leído jamás.

Céline sabía que la vida es una farsa y, la humanidad, una simple mascarada.

Yo también lo sabía. Pero ignoraba cómo expresarlo.

Y en el fondo era muy sencillo: bastaba con cerrar los ojos y viajar. Un viaje al fin de la noche, de la vida. Un viaje a la oscuridad y también a la luz.

Todas sus frases estaban jalonadas por unos puntos suspensivos casi pictóricos, silencios -los mismos silencios que hay en el pensamiento o en el diálogo- que no eran sino raíles encantados que transportaban sus palabras directamente al cerebro, y de ahí al corazón. Frases que estallaban como frescos de El Bosco.

Me interesé por la vida de aquel hombre y recabé datos: que fue un héroe y resultó gravemente herido en la primera guerra mundial; que ejerció como médico para pobres en uno de los barrios más miserables del París de entreguerras, pobres que casi nunca solían pagar sus servicios; que pasó varios años en la cárcel, en Dinamarca, acusado de colaboracionista nazi; que sus libros estuvieron prohibidos en Francia muchos años… Realmente me daba igual, por primera vez había encontrado algo así como un hermano literario…

Sus otros libros no valían gran cosa, simples ascuas de su genio. La cárcel acabó con él. Cuando llegó la locura, los puntos suspensivos acabarían adueñándose de todo.

Pero quedaba El Viaje.

celine

 

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2 comentarios para “ELOGIO DE MIS AMIGOS (II)”

  1. Malvaloca Dice:

    Qué curioso. Me fascinan los viajes y me encantan los puntos suspensivos.

    También me encanta lo que escribes tú……..

  2. gondolerobcn Dice:

    Será, querida Malvaloca, porque me lees con los ojos cerrados.

    Un saludo.

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