GONDOLERO EL POLÍGAMO (II)

By gondolerobcn

S… es la cuñada de un buen amigo. La conozco unos meses antes de que ocurra el diálogo sobre el autobús que narraba en el último inolvidable post de este vuestro humilde y espectacular blog, cuando una noche se presentan mi amigo, su mujer, S… (que es la hermana de la mujer de mi amigo) y el novio de S… en la discoteca donde trabajo.

Repito, por si no queda muy claro: la hermana de la esposa de un amigo.

Me comenta que es secretaria en una empresa (en realidad una pequeña oficina o delegación de algo) que, cosas de la vida, queda justo a un par de manzanas de mi casa. No mucho más tarde me comentará también que, cosas de la vida, siempre está sola en dicha oficina hasta las once de la mañana, y que algún día, si me parece, puedo pasar por ahí para que desayunemos juntos.

Nos vemos con cierta frecuencia desde entonces, pues tanto ella como su novio se hacen clientes habituales del lugar; pero, como la poligamia siempre me ha resultado un tanto engorrosa (si una mujer tiende per se a poner mi vida patas arriba, con dos la cosa ya puede ser de psiquiátrico), a pesar de las señales seminales que percibo cada vez con mayor nitidez, no permito que ocurra nada.

Y, además, está el asunto de su novio: un tipo simpatico con que lleva saliendo desde los dieciséis años (ahora tiene veinticinco) y con el que está a punto de casarse.

Pero llegamos al día en que C…, mi novia, me manda a paseo. Si alguien desea saber los detalles concretos de esa ruptura, no tiene más que retroceder en el blog hasta darse de bruces con mi centelleante post, Agorafobia, que narra, además de aquel “crack” sentimental, las semanas en las que vuestro Gondolero predilecto temió terminar sus días en alguna institución psiquiátrica.

Por aquellos días, y ha sido la única vez en mi vida que he hecho algo semejante, me dio por llevar algo parecido a un diario, diario al que titulé Confesiones de un Embustero y que todavía conservo. Así que me aparto durante unos segundos del timón de esta nave y cedo la palabra al Gondolero del año 96 (en el formato WordPerfect 5.0 que utilizaba en la época y sin alterar ni una coma del texto original), justo el mismo día en que se produjo aquella ruptura, para que el amable lector pueda hacerse una idea de cómo encajé el duro golpe:

C.. me ha dejado. Hoy por la mañana me ha dejado. Iba vestida de azul, muy mona, como una niñita que va de comunión. El día también era azul, primaveral y bobalicón: un día perfecto, si lo miras bien, para que te den pasaporte. Dice que no puede soportarme ni un minuto más, que me quiere mucho pero que no puede soportarlo más. La verdad es que me da igual; pero mientras me dice que lo nuestro acabó le obsequio mi mejor cara de tristeza, supongo que para que no se dé cuenta de que me importa un pimiento…

¡Qué nostalgia me entra al leer estas líneas, demonios!

Esto -la patada en el trasero- sucede a eso a de las nueve de la mañana.

A eso de las diez de la mañana me dejo caer por primera vez, como quien no quiere la cosa, por la oficina de S… para desayunar.

A eso de las diez y media de la mañana, también como quien no quiere la cosa, me estoy cepillando a S… encima de su mesa de trabajo.

Ambos olvidamos el desayuno.

Tenemos, pues, como principales actores del drama a mi (ya) ex novia, la chica con la que empiezo a acostarme y su novio, que pronto me tomará como amigo y confidente.

Y en cuestión de unos días se añadirá al pintoresco grupo el futuro novio de mi (ya) ex novia, de quien siempre sospecharé que en realidad era el amante de mi (ya) ex novia cuando todavía era mi novia.

Y la agorafobia acecha en el horizonte como un castigo divino a mis muchos pecados.

Así que los problemas, como se verá, no han hecho más que comenzar.

(continuará)

 

 

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4 comentarios para “GONDOLERO EL POLÍGAMO (II)”

  1. Malvaloca Dice:

    Jajajajaja, vaya, sigue el suspense.

    Me reafirmo en que el hábito no hace al monje, lo digo por el estilo”teresiano”.

    Pues nada, seguiremos tomando valeriana mientras esperamos el final.

    Besitos

    P.S. Una aclaración a nuestros dos últimos comentarios en el anterior post: No dudo de tu caballerosidad. Utilicé una expresión muy de mi tierra, absolutamente polivalente, (¡no me toques las palmas) que en el contexto que la utilicé se puede traducir por ¡no me tires de la lengua!.

    ¡Artista!, que eres un artista con mucha chispa y más retranca, jajajaja.
    Más besitos

  2. Miranda Dice:

    Ahhhhhhhh ahhhhhhhhhhh sigue sigueeeeeeeeeeee. jajajajajajajaja.
    Un besito.

  3. Amy Dice:

    Cachis al final me quemaré con las ascuas en las que me dejas.

  4. gondolerobcn Dice:

    Malvaloca: Claro, claro. Retranca y tranca, a decir de mí mismo.

    Miranda: Lo haréeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

    Amy: Bueno, qué más se puede pedir que quemarse en unas ascuas llenas de talento…

    ¿No quemarse?

    Pues quizá sí.

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