GONDOLERO EL POLÍGAMO (I)

By gondolerobcn

-Te vi ayer por la tarde -me dice S…, con cierto aire de misterio. Se trata de ese tono que siempre me hace sentir culpable de algún acto inconfesable aun cuando tengo la certeza de que no he hecho nada, por lo menos durante las últimas cuarenta y ocho horas, de lo que tenga que arrepentirme.

-¿Dónde me viste?

-Te subías en el 66, te vi desde la acera de enfrente.

-Ayer tarde cogí el 66, sí.

-Estaba completamente vacío -continúa- y fuiste a sentarte al asiento del fondo. Al último asiento, pegado a la ventana de la izquierda.

Continúa hablando sin abandonar ese tono misterioso que me tiene descolocado; pero, para tranquilidad de mi conciencia, no recuerdo haber cometido ningún acto ilegal o indecoroso -ni siquiera ningún acto legal o decoroso- en ese corto trayecto de autobús en el que me limité a desplazarme del punto A. al punto B. sin hacer nada ni hablar con nadie.

-¿De veras?

Me toma de la mano, se acerca a mí y me besa. Lleva un perfume, como de flores frescas recién cortadas, que me encanta, y un vestido muy sencillo pero que le sienta genial, un vestido que me hace pensar en una bella campesina salida de La Casa de la Pradera.

-Supe que lo harías antes de que lo hicieras -añade.

-¿El qué?

-Sentarte ahí, en el fondo del todo.

-Comprendo -digo. Pero en realidad estoy muy lejos de comprender nada.

-Me gustó mucho que lo hicieras.

-Me alegro de que te gustara… Te refieres a sentarme al fondo, ¿no?

-Sí.

¡Qué bonito es el amor…! Imagino una conversación análoga incluso con esa misma persona que se celebrara, digamos, unos cinco años más tarde. Seguro que en ella aparecerían en ella frases como “te veo hasta en la sopa”, “lástima que fuera el 66 y no el transiberiano”, “por lo menos pagaste el billete y no te colaste” o “me habría apostado la paga de navidad a que eres tan tonto que te ibas a sentar justo donde te sentaste en un autobús vacío”.

Pero no, no, no. Estamos “al principio”, en pleno subidón, y todo -y en ese “todo” van incluidas mis elecciones a la hora de ubicarme en el transporte público- se le antojan maravillosas.

Y mí me encanta su perfume, su vestido, su aire de teresiana caliente y hasta ese velo de trascendencia que imprime a sus palabras para todo lo que se refiere a mi persona.

Antes de tratar de explicar esta relación, probablemente la más inexplicable y marciana de toda mi vida, habré de situar al lector. Para ello, comenzaré copiando un fragmento de mi maravilloso post, titulado Un Dulce Instante, que tuvisteis la suerte y el placer de poder leer hace tan sólo unas semanas.

En esa época trabajo de noche y me acuesto cada día a las cinco, las seis o las siete de la madrugada. Me levanto a eso de las diez para ir a ver a S…, una secretaria que trabaja cerca de mi casa. (Por las mañanas, hasta las once, está sola en su oficina.) Pegamos un polvo y tomamos café, aunque a veces no nos da tiempo del café y nos contentamos con el polvo. Regreso a casa y me vuelvo a acostar. Al mediodía suele dejarse caer por mi piso C…, mi ex novia, y comemos juntos. La dejo en su trabajo y de vuelta a las sábanas hasta la hora de fichar. Además, colaboro como lector y corrector de estilo externo para una editorial, así que en el trabajo, los días que no hay mucha gente, leo manuscritos y cuando regreso a casa de madrugada lo paso todo al ordenador.

En efecto, la señorita S… a la que me refería en este post es la misma S… que se deshace con cada uno de mis movimientos.

Y la cosa, como se verá, es de locos.

(continuará)

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7 comentarios para “GONDOLERO EL POLÍGAMO (I)”

  1. Amy Dice:

    Se me va a quedar grabado a fuego eso de teresiana caliente durante todo el día…jajaja… pero sabes Gondo sabía que ibas a publicar ahora mismo justo hace poquitos minutos y sabía que nos ibas a hablar de S, lo sabía tal cual S sabía que te sentarías en ese asiento del fondo… cachis.

  2. Asombrada Dice:

    ¿Look “La Casa de la Pradera”? ¡Puf, qué… “sórdido” (jeje), y “lástico” y “sálico”! (es para que veas los conocimientos tan bastos -sí, con “b”- que tengo, porque yo también fui a un colegio de teresianas, y al bachillerato de jesuitas y a la universidad del OPUS. Y soy atea, toma ya)

    Por otro lado… ¿los polígamos no son esos sitios donde hay muchas fábricas a las afueras de las ciudades?

    Sea como fuere, estoy esperando impaciente la continuación de la historia (aunque algo de la secre ya me conozco, que ya sabes que me he leído todo el blog)

    Y, para que no te olvides de tus deberes, me despido como siempre:

    “Muchas gracias, Gondolero” ;)

  3. Malvaloca Dice:

    Jajajajaja, vaya parece que a todas nos ha llamado la atención lo de “teresiana caliente”. En mi caso porque estudié en un colegio de ellas y me parto de la risa sólo de pensar en que te hubieras tropezado con algunas de ellas.

    La jodienda no tiene enmienda y muchas veces quién menos te esperas te sorprende tanto que provoca que se te caigan los slips.

    Esta “teresiana caliente” por lo que se ve no era una virgen renuente. Pero, en fín, esperemos el final de la historia. (Estoy ansiosa, no tardes).

    Besitos

    P.S. Por cierto, ¿qué es eso de que se deshace con tus movimientos?. ¿Está pasando ahora?, Gondo ¡por dios! ¿cuándo nos va a tocar?. Que se te amontona el trabajo……

  4. Miranda Dice:

    Nos dejas a todas en ese puntito queeeeeeeeeeeeee. jajajajajajaja.
    Como te gusta eh????????????????.

  5. gondolerobcn Dice:

    Amy: Sin duda estamos conectados telepáticamente.

    Asombrada: ¿Hiciste tantas cosas? ¿Teresianas, jesuitas y universidad del OPUS?

    O sea, que en materias sexuales debes de saber latín.

    Es broma.

    ¿Sabes latín?

    Malvaloca: ¡Vaya con las teresianas!

    Como de costumbre, tienes más razón que una santa, que Santa Teresa por ejemplo.

    La verdad es que la damisela en cuestión ni era una santa ni lo contrario. Era una persona con una historia y una forma de ver la vida bastante peculiares.

    No, no está pasando ahora. Utilizo el presente para dar un mayor dinamismo la acción.

    ¿Que se me amontona el trabajo? Como dicen en las pelis: cuando quieras y donde quieras.

    Miranda: Me encanta dejaros con ese puntito, sí.

    Claro.

    :)

  6. Malvaloca Dice:

    Jajajajaja, Gond-olé, no me toques las palmas, no me toques las palmas!!!!!!, jajajajaja.

  7. gondolerobcn Dice:

    Malvaloca: Jamás te tocaré nada que no desees que sea tocado.

    Uno es un caballero.

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