EL RUISEÑOR Y LA ZORRA: UNA FÁBULA VERÍDICA DE SEXO Y LUJURIA DESENFRENADA SÓLO PARA ADULTOS (II)

By gondolerobcn

Vamos a dar un salto mortal. Saltemos desde la playa de Sitges hasta el día siguiente por la tarde. ¿Que qué pasó entremedio? Pues pasó que tuvimos el primer meneo, ya en la urbe, justo cuando salimos de mi coche en el parking: nada más cerrar la portezuela le levanté la falda hasta la cintura y empecé a sobarle el culo, a unos veinte metros de la cabina del vigilante, mientras éste cenaba un bocadillo y miraba atónito.

¿Qué más pasó entremedio?: Que la estuve follando gran parte de la noche como un campeón.

¿Qué mas pasó entremedio?: Que, en una pausa entre casquete y casquete, me dijo:

-Mi fantasía es hacerlo con muchos hombres a la vez.

-¿Muchos? ¿Un equipo de hockey hielo, por ejemplo, suplentes y masajista incluidos?

Le hizo gracia mi comentario.

-Por ejemplo.

Y yo, algo borracho y notando ya los primeros síntomas de desfallecimiento físico y mental, dije:

Pues espera que voy a por…

septimo de caballería

…Refuerzos.

Y aprovechando que me había quedado sin tabaco me dirigí al bar musical de un amigo mío, e invité a ese mismo propietario y otro viejo colega a venir a mi casa.

Pero todo esto, sin duda la noche más surrealista de toda mi existencia, será materia de otra entrada.

Así, pues, pasemos, sin remordimientos, al día siguiente. Suena el timbre de mi casa mientras yo trato de escribir en mi máquina alguna pieza inmortal, y ahí está ella (vive sólo, lo recuerdo, unos pisos más arriba), sonriendo de oreja a oreja. La verdad es que me hace tanta ilusión que haya venido a visitarme como debió de hacérsela a los habitantes de Praga el día que entraron los tanques soviéticos.

En fin… Volvemos al lío. A estas alturas ya he descubierto sobradamente que es tonta de capirote, y empiezo a estar al gorro de ella. Cuando acabo ya sólo pienso en cómo despacharla para siempre sin resultar demasiado cruel. Un berberecho es mejor conversador, y un ficus, mejor compañía. Ahora me está contando cómo se tiró en unos vestuarios a tres jugadores de fútbol americano; pero ni siquiera me molesto en prestarle atención.

Voy a ser sincero con vosotros: Si llevo media vida escuchando que soy una mala persona (y la otra media que soy un cabrón), será, ni más menos, porque soy una mala persona. Inopinadamente, se me presenta una idea. Jamás, aunque he escuchado hablar bastante del asunto, he estado en un club de intercambio de parejas, y me parece que mi fogosa vecinita es la persona ideal para estrenarme.

Le comento la idea. Y acepta encantada. Le dejo muy claro que vamos juntos, pero que, una vez ahí, cada uno irá por libre.

-¿Y no te dará cosa intercambiarme? –pregunta, mientras yo ya estoy buscando en la guía del ocio dónde hay un local de estos.

Pongo cara de infinita pena, de ser una persona humilde y bondadosa nacida para la santa resignación y el perpetuo sufrimiento, aunque la realidad es que me daría igual intercambiarla, regalarla (ruego que si entre los lectores hay algún fiscal, juez o feminista militante no siga leyendo estas páginas) o venderla a precio de saldo. Me daría lo mismo, ya puestos, que la homenajeara un escuadrón de húsares al completo, incluyendo el tamborilero, el contador de muertos y el portaestandarte.

-Lo soportaré –le aseguro.

Dicho y hecho. En menos de media hora estamos en el lugar. Sin embargo, para mi sorpresa, descubro que el Edén del Sexo que había fabulado durante el trayecto es en realidad una especie de bar, bastante elegante, eso sí… Pero un bar como tantos otros bares… Suena música anticuada, y veo a mi alrededor gente charlando, tomando copas: nada del otro jueves… Se nos acerca una relaciones públicas.

-¿Os gusta nuestro local?

-Bueno –digo-. No está mal; pero, la verdad, yo esperaba algo un poco… un poco más intenso.

Se ríe.

-Coged las copas y acompañadme –me dice.

Nos conduce por un pasillo. Abre una puerta.

-¿Es lo bastante intenso?

¡Dios del cielo! ¿Dónde he estado metido todos estos años existiendo lugares así? ¿Será que he muerto y me he elevado hasta los Cielos sin enterarme…? Ante mis ojos aparece una enorme cama –y cuando digo “enorme” quiero decir kilométrica- en forma de ele, plagada de gente licenciosa dedicada en cuerpo y alma -mas en cuerpo que en alma, presumo- al intercambio carnal. Es como cuando de niño sueñas con quedarte encerrado dentro de una pastelería… Mujeres altas, bajas, rubias, morenas, delgadas, gorditas, morenas, jóvenes, no tan jóvenes… Es el jodido paraíso. Y si no lo es, se le parece mucho.

Me desnudo en un santiamén -no sea que todos se vayan antes-, y mi acompañante hace lo propio. Dejo la ropa en una taquilla. Sin esperar que ella acabe de desnudarse, me zambullo en la cama. Empiezo a merodear a cuatro patas -es sólo una expresión, que conste- por ahí, como un lobo solitario venteando en espera de una presa.

No ha pasado ni un minuto cuando ya la tengo encima, cual loba que no desea que su lobo sea todo lo solitario que él ansía. Pero a estas alturas ya estoy más que saturado. Lo nuestro ha terminado… Por fortuna, un buen señor se acerca a nosotros y empieza a magrearla como un perfecto caballero. Estoy a punto de besarlo; pero los dejo hacer y aprovecho para cambiar de longitud y latitud y seguir mi búsqueda entre las sábanas.

No mucho más tarde encuentro acomodo y algo semejante al calor del hogar junto a una preciosa rubia de ojos azules, de unos treinta años. Es la típica mujer a la que has de llamar por teléfono veinte veces, comprarle rosas e invitarla a tres cenas y cinco cines antes de acabar en la cama. Yo me he saltado las veinte llamadas, las rosas, los cines y las tres cenas. Quizá empiecen a llegar mis días de suerte después de tantos bandazos… Por si acaso se trata de un espejismo que se va a desvanecer entre mis dedos, empiezo a trabajarle las tetas, con mimo y savoir faire: las mesuro, las acaricio, las tiento, palpo, estrujo, le soplo los pezones… Ella me la coge con la pericia que nace de la reincidencia y cierto talento natural para tales menesteres.

¡Ummmmmmmmmmm! –exclama.

Pero mi acompañante vuelve a estar ahí, a mis espaldas, abrazándome, como una de las siete plagas. Dando la brasa… Así que me giro y le digo a la oreja algo no muy halagüeño. Lo lamento en el fondo, pero no se me ocurre otra cosa.

-Búscate la vida.

Y vuelvo a lo mío, con los míos.

Una mujer a la que están bombeando por detrás comienza a gritar:

-¡DIOS, DIOS, DIOS, DIOS!

Lo que dije: sin duda he aterrizado en el Cielo.

Decididamente, voy a montar a la rubia. Su marido me acerca un preservativo, pero sea por los nervios de una situación desacostumbrada, por el temor a que todo sea un sueño, por la poca visibilidad reinante o (ejem, ejem…) por el DESCOMUNAL TAMAÑO de mi ariete, no atino a colocarlo en su lugar. El maldito se resiste a entrar.

Cuando empiezo a desesperar, su marido, acude, solícito, en mi ayuda. Mientras trata de socorrerme con dos dedos, exclama:

-Ya te lo pongo yo.

(continuará)

 

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13 comentarios para “EL RUISEÑOR Y LA ZORRA: UNA FÁBULA VERÍDICA DE SEXO Y LUJURIA DESENFRENADA SÓLO PARA ADULTOS (II)”

  1. nueva heredera Dice:

    ¿Qué hizo (o no hizo) para que descubrieras, en una sola noche, que es tonta de capirote, y encima te tenga harto???

  2. Amy Dice:

    Hará unos ocho años (ozú cuántos han pasado ya!!) salí con un chico que en una relación anterior había ido a clubs de intercambio con su pareja. La cuestión es que él decía que nosotros no salíamos juntos …. jajajaj (esto le costó caro) y según me contaba el intercambio de parejas era algo que unía a las parejas, que demostraba en cierta forma el inmenso amor que uno sentía por el otro. Así que con esa “pose” que tenía conmigo de no importarle absolutamente, un día (después de dos o tres años también es verdad, porque estuvimos no saliendo mucho tiempo) me propuso ir juntos. Yo le dije que lo sentía mucho pero que a un sitio de esos después de cómo me lo había pintado sólo podría ir con mi pareja y que como él no me quería ni era nada mío pues que no había forma de ir juntos… jajajaj. A partir de ese día me dijo muchas veces que me quería pero siempre me quedó la duda de si lo hacía para llevarme al club…cachis.

  3. Malvaloca Dice:

    Querido Gondo, buenas noches. Aquí estoy de nuevo tras haber pasado diez días estupendos en Turquía. Y no, no he vivido ninguna pasión turca, a pesar de dos propuestas, porque yo siempre prefiero el producto nacional. O tal vez, porque ambos dos no me inspiraban lo suficiente.

    Yo sí he estado en alguno de estos locales que describes, aunque nunca he participado de la fiesta. Me llevaron con los mismos argumentos que cuenta Amy pero mi visión del asunto es diferente a la tuya. A mí no me pareció aquéllo el paraiso ni nada me movió a participar, probablemente porque no ví por allí ni a Pierce Brosnan ni a goeorge Clooney. Tú tuviste suerte con esa rubita que encontraste.

    Me he divertido mucho con todo lo que has escrito estos días en que he estado ausente.

    Besitos, mi Gondolero favorito y……… ¡gracias!

  4. Aina Dice:

    Lo que me he reido!! Tengo ya ganas de saber si al final el marido te lo puso o no,jeje. Es que me imagino la escena y la verdad es que me da otra vez la risa. Nunca he ido a un local de intercambios pero creo que me pasaria lo mismo que a Malvaloca, como no me encontrara con alguno de esos que dices….hoy es mi dia!!! no se si podria.
    Amy, me a sonado a eso de “La venganza es un plato que se sirve frio” o algo asi, se lo merecia.
    Malvaloca…envidia sana lo de Turquia, aunque no hubiera pasión.
    Me hace gracia esto de los comentarios porque es como si estuvieramos todos juntos en casa de Gondo de chachara.
    Un beso Gondo y a ver si no tardas mucho en postear la tercera parte que me apetece reirme un ratito más.

  5. gondolerobcn Dice:

    nueva heredera: Una noche, sí, pero porque estaba bebido. En condiciones óptimas de sobriedad necesito sólo veinte minutos para descubrir la estupidez ajena.

    Por otro lado, según me han contado, la mía tarda sólo un cuarto de hora en salir a la luz.

    Amy: En honor a la verdad, querida, no te perdiste nada del otro jueves. Yo pienso que eso de que “ir a un club de intercambio de parejas une a las parejas” es una tontería. Puede que una parejas, pero otras, y sólo por un rato.

    O sea, pienso que hiciste muy requetebién. Como siempre, encantadora y sabia: no cambies jamás.

    Malvaloca: Pero qué bien te lo montas, bandida! No estaba Pierce Brosnan, de acuerdo; pero vi a un señor, con un aire a lo Chiquito de la Calzada, que tenía su morbo. Si hubiésemos ido juntos seguro que habrían saltado chispas.

    ¡Anda que no te he echado de menos! Yo sufriendo y tú en Turquía, ya no hay justicia en este mundo.

    Aina: Pues es real como la vida misma. De veras que el tipo pretendía ponerme el mismo el condón. Digo lo mismo que dije: lo hice sólo por ir, y, no sé si sería porque al final se convirtió en algo tremendamente bufo, que no he regresado jamás.

    Me encanta que te rías, de verdad. Arrancar una sola sonrisa es mi propósito.

    Si queréis venir a mi casa a “chacharear”, estáis invitadas. Iba a decir que entonces rebautizaría el blog como “El Harén del Gondolero”… pero no lo digo, que veo a alguna con el palo izado y uno sabe ponerse a cubierto.

  6. Malvaloca Dice:

    Acabo de ver el Harem del Palacio Topkapi y me ha parecido precioso. Allí se tiene que vivir de p.m. Como ahora corren otros tiempos y nos dejarías salir a la callle………….. si tú eres el Sultán del harem me apunto de cabeza.

    Si llego a saber que estás triste te invito a que hubieras venido. La puesta de sol desde el pinganillo de mi cueva en la Cappadocia o la cena en la terraza de un restaurante (instalado en un ático, sin referencias en las guías para turistas) frente al palacio Topkapi, Santa Sofía y la Mezquita Azul te habrían curado de todo.

    Además de las risas. Mi grupo de viajes, poco numeroso y muy bien avenido, está formado por gente con la que te tronchas de risa.

    Ay, Gondo, que me tienes entregaíta.

    Besitos

  7. Malvaloca Dice:

    Por cierto………. no me cabe duda de que si hubiésemos ido juntos a un garito de ésos hubiéramos hecho saltar la banca. Las chispas habrían quedado en un juego de niños, nosotros llamaradas. Eso sí, sin tener complejo de lanzallamas, jajajajaja.

  8. Asombrada Dice:

    Aún a riesgo de repetirme diré:

    ¡¡¡¡¡Pero qué morbazooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!

    Espero con muchísimas ganas la continuación.

    Yo también estuve en un local de intercambio, pero cuando llegó la hora de la verdad no me quisieron compartir (tampoco lo lamenté demasiado, porque, al igual que le pasó a Malvaloca, ni ellos eran como Russell Crowe, ni ellas como Charlize Theron, precisamente), así que acabamos los dos metidos en faena con espectadores.

    Es decir, que mi experiencia no fue especialmente memorable.

    Así que, como comprenderás, mi espíritu “portero-verduril” me hace estar en ascuas hasta que conozca la tercera parte de este fabuloso y fascinante relato, digno de ser “telenovelado” (–> seguimos con los “palabros”).

    Y, como siempre, te digo:

    “Muchas gracias, Gondolero” ;)

    P.D.: ¡¡¡No me puedo creer que te hayas buscado la biografía de la Ministra de las Miembras!!! (y tampoco puedo creerme que ella sea 2 años más joven que yo, snif). Como sigas así, no podré contenerme más, me cojeré mi barquita hinchable de “estoy con Toy” y me pondré a remar por todo el Mediterráneo hasta llegar a Barcelona, para buscarte desesperadamente, mientras grito, mesándome los cabellos: “¡¡¡Gondoleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeroooooooooooo!!! ¡¡¡ooooooooohhh, Gondoleeeeeeeeeeerooooo!!!”

  9. Amy Dice:

    Gondolero creo que es un poco peligrosa esa invitación a tu casa a chacharear, hay algunas mujeres que se están revolucionando. Esto puede acabar como el rosario de la aurora.

  10. Miranda Dice:

    Mama mía menuda situación. Yo estuve apunto de ir a un sitio de esos en una etapa de mí vida revolucionada sexualmente hablando. jejejeje. Hoy en día creo que me hubiera sentido mal. Y no creo que sea para ir con alguien que realmente te importe de verdad. Mi chico es solo mío. Y yo pues…. soy para mí y para quien me apetezca. jajajajajajaja. Me huele que a esos sitios van solo babosos. jajajaja.
    Un besazo gondo y espero impaciente saber donde acabo tu miembro. jajajajajaja.

  11. gondolerobcn Dice:

    Bueno, bueno, quería conestar ayer a mis amables lectores. Y no pude. Quería contestar hoy, y me cayó encima una ración de contratiempos de padre y muy señor mío… A veces uno necesitaría dos vidas para hacerlo todo. Y tres si contamos la secreta. Y cuatro con la virtual… Bueno, responderé a la mayor brevedad y publicaré la inovidable tercera parte de esta inolvidable epopeya bufo-sexual.

  12. gondolerobcn Dice:

    Malvaloca: Lo único que puedo decir es, como en aquel juego infantil de nuestras abuelas: “Muchas gracias, jardinero/ por el gusto que has tenido/ tantas niñas en el corro/ y a mí sola me has cogido/.

    Casi que se me ocurría una nueva versión, cambiando jardinero por gondolero, corro por blog y niñas por lectoras. Si no fuera porque uno es de natural modesto, lo haría.

    Amy: Adoro el peligro.

    Miranda: Pues no sé quiénes van a esos sitios. Supongo que gente a la que le apetece ir. Me gusta eso de que yo soy para mí y para quién me apetezca. La caridad, bien entendida, empieza por uno mismo.

    Asombrada: Te esperaré en la orilla, con prismáticos, y dos bicicletas. A la que vea una bella señorita emergiendo del agua, nos montaremos en ellas y nos alejaremos silbando verano azul.

    Tandrás que apuntarme datos para reconocerte, claro. No vaya a ser que te confunda con una sirena.

    Duda existencial: ¿Existen los sirenos?

  13. Malvaloca Dice:

    ¿Y que me ibas a coger?, ¿de los pelos?……. Espero que no. De todos modos ya sabes que siempre estoy dispuesta a decirte ¡gracias!,

    Besitos

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