MATRIMONIO: FUENTE INFINITA DE DICHA, GOZO Y ALEGRÍA (I)

By gondolerobcn

 

De pronto estaba casado con una chica diecisiete años más joven que yo…

EL PERRO

Y tenía, por imposición conyugal, también un perro: una mezcla de pastor alemán y pastor belga, treinta y tres años más joven que yo.

Y entre mis posesiones terrenales más preciadas se contaba, a la sazón, una pluma “Montblanc”, modelo Edgar Allan Poe, que me regaló en su día una persona muy querida. Había sobrevivido a apresurados cambios de domicilio, a todo tipo de delincuentes comunes que aterrizaron en mis hogares (o yo en los suyos) a lo largo de los años, a amigos cleptómanos, a muchachas de una o media noche de las que no conocía ni su nombre de pila… Con ella, hasta mi horrible letra no parecía pergeñada por un niño de tres años con severas alteraciones sensoriales. Con ella, no muchos días atrás, había firmado el primer ejemplar de mi primera novela publicada por una editorial seria.

Adoraba esa pluma. Y aquella mañana no aparecía por parte alguna.

La buscaba, la buscaba, cada vez más nervioso, por los rincones más insospechados de la casa. No podía perderla. Y por si fuera poco el teléfono, por una razón u otra, no paraba de sonar. Y mi mujer, por una razón u otra, no se dignaba a descolgarlo…

Y suena, por tercera vez en un cuarto de hora.

GONDOLERO:¿Sí?

VOZ: ¿El señor Gondolero Martínez López?

GONDOLERO: Soy yo.

VOZ: Llamo de (aquí dice el rarísimo nombre en inglés de una empresa, una empresa que no he oído jamás en mi vida) para comunicarle que ha sido usted agraciado en nuestro concurso con un viaje para dos personas a “Disneyland” París.

GONDOLERO: No me diga… Pero si no he jugado a ningún concurso.

VOZ: Así es, caballero. Ha ganado usted el primer premio. Ahora, si tiene la bondad…

GONDOLERO: (interrumpiendo): No, no, mire: Dígale a Minnie Mouse que se vaya lavando el coño, y así ganamos tiempo.

VOZ: (estupefacta): ¿Cómo dice?

GONDOLERO: Que si es usted tan amable: ¡LE DIGA A MINNIE MOUSE QUE SE VAYA LAVANDO EL COÑO!

Cuelgo.

V…, mi esposa, grita desde el cuarto.

-¿Quién era?

-El ratoncito Mickey.

-¿Quién?

-Nadie… Oye, ¿has visto mi pluma? Llevo horas buscándola.

-No.

No parece muy afectada por la pérdida. Yo sigo buscando. De pronto, mis ojos se tropiezan con el perro, que está, como de costumbre, apaciblemente tumbado en su rincón, ajeno al drama que se vive en el hogar… Vaya, nunca me había fijado en que tiene el morro de color azul…

¿Azul?

Me aproximo a él. Despacio. Me agacho. Él menea la cola. A diferencia de mi mujer, a él le gusto. Acerco mi rostro al suyo, como tratando de desentrañar sus más recónditos pensamientos perrunos…

Eh, hombre, a mí no me mires, Gondolero. Yo no sé nada de tu pluma. No me gustan las plumas si a eso vamos. Lo que ves en mi morro, no es tinta, es una rara enfermedad tropical de los perros. Estoy aquí, descansando tranquilamente, pensando en mis cosas…

Sin embargo, una rápida inspección ocular en la escena del crimen me basta para obervar que a su lado yace el cuerpo del delito, por lo menos una minúscula parte de él: un muy muy muy pequeño pedacito de la que un día fue mi idolatrada pluma “Montblanc”, modelo Edgar Allan Poe.

Preso de una furia apocalíptica, agarro por las orejas al plumicida y acerco su cara a la mía, hasta estar casi pegadas.

-Un motivo, dame un solo motivo para que no coja ahora mismo el coche y te abandone en una gasolinera.

Me da un lametón en la cara. Su lengua también está azul.

-¿Eso es un motivo?

Me obsequia con otro lametón.

No puede negarse que el cabrón tiene tablas. Muchas tablas.

poe

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11 comentarios para “MATRIMONIO: FUENTE INFINITA DE DICHA, GOZO Y ALEGRÍA (I)”

  1. Malvaloca Dice:

    Un buen lametón siempre es un buen motivo para olvidar las cuentas pendientes.

    Un beso

  2. Kaoki Dice:

    … lametones de lengua azul… buen remedio… y tendrán el mismo efecto entre las personas humanas?

    Muxu bat

  3. gondolerobcn Dice:

    Malvaloca: O para recordar nuevas cuentas.

    Kaoki: Habré de llamar a una actriz de Star Treck para comprobarlo, me temo.

  4. Asombrada Dice:

    ¡¡Anda!! ¡¡Qué identificada me siento con tu pastor alemán!!

    Sólo que yo me llevo menos años con mi dueño (24, en lugar de 33), pero lo de poner carita de sueca y, en última instancia, emprender una maniobra disuasoria de lametones si me han pillado, también me funciona la mar de bien con él mío.

    Él también me dice que tengo muchas tablas… aunque los dos sabemos que, en el fondo, le gusta dejarse hacer.

    Así que, como siempre, sólo puedo decirte…

    “Muchas gracias, Gondolero” ;)

    P.D. Las otras historias también me han encantado, pero no las he comentado porque estoy muy depre y, como me parecían muy melancólicas, con quería entrar en una espiral de autoflagelación (como diría la Ministra que contempla arrebolada las nevadas en los aeropuertos)

  5. gondolerobcn Dice:

    ¿Carita de sueca…? ¿Con pecas y todo?

    Seguro que estás monísima, tendida en la alfombra e iniciando esa maniobra disuasoria de lametones…

    ¡Guau!

    Seguro que la depre se evaporará. Siempre pasa. Un estupefacto y arrebolado saludo.

  6. Miranda Dice:

    Ahora mismito te daba yo un lametón. jajajajajaja.
    Como me he reido con lo del coño de Minnie.
    Un lametón muy grande. jajajajaja

  7. gondolerobcn Dice:

    Miranda: ¿Cómo es aquello de “cuidado con lo que sueñas…?

    Lo digo por mí, que conste. Seguro que me darías unos increíbles lametones.

    Gracias a ti, por supuesto. Si es que eres muy buena y solícita.

    Un beso.

  8. Zafferano Dice:

    Que sí, que el perro es el mejor amigo del hombre. Y de la mujer…

    Besotes!

  9. gondolerobcn Dice:

    El perro es el mejor amigo del hombre siempre que no se lo coma una pluma “Montblanc”, modelo Edgar Allan Poe.

    Besos, Azafranada.

  10. Aliere Dice:

    Ay por favor, lo que me he podido reír con el perrillo, si es que los jodíos se hacen querer. Tengo un tékel (de esos que tienes continuamente que aclarar a la gente que NO es un perro salchicha) y a veces sospecho que no habla para que no le pongan a currar, porque por lo demás parece una personilla. Lo tenías que ver dormido en el sofá con la cabeza apoyada en el cojín las miradillas que te echa cuando tú te vas a ir a currar con la que está cayendo fuera.

    Gracias por las risas, yo también voy a aplicar la táctica de la enfermedad tropical a base de lamer papel maché azul, por ejemplo, a ver si puedo ocupar el sitio que me deje mi perrillo en el sofá mañana por la mañana. ¡Guau, guau!

  11. gondolerobcn Dice:

    Sí, son increíbles. El mío me cayó a mí, com o tantas otras cosas, por imposición. Pero, a pesar de que estaba loco -llegó a arrojarse del coche en marcha por la ventanilla- acabé queriéndolo como uno más de nuestra desquiciada familia.

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