EL ÁRBOL DE NAVIDAD O POR QUÉ MIRAS A ESA PUTA (CUENTO DE NAVIDAD)

By gondolerobcn

(Tan sólo hace dos días una persona muy allegada a mí intentó comprarme. Intentó comprar mi orgullo, mi dignidad, mi amor propio… Con un jamón.

 

Ibérico, eso sí.

 

No bromeo. Es real como la vida misma. El asunto del jamón y una acusada y algo molesta tendencia de esa persona a tomarme por gilipollas provocaron una especie de cataclismo dialéctico de dimensiones épicas. Y el cataclismo de dimensiones épicas provocó a su vez que esa persona allegada no haya dejado de ser persona, pero sí allegada.

 

Todo esto, sumado al hecho de la proximidad de las fiestas turroneras y que nunca he sido muy navideño, me empujó a comenzar un post que iba a llevar por título: “Navidades Hijaputas”. Más que nada, porque así se presentan este año para un servidor. Por fortuna, eché el freno en la quinta línea.

 

Por una vez y sin que sirva de precedente traté de ver el vaso medio lleno, así que eché mano de mi autor favorito y traté de espigar entre sus mágicos textos alguno que aportara una visión medianamente amable y positiva de la Navidad.

 

Lo encontré.

 

El autor soy yo mismo. El texto, el que tienes debajo. Un “dejavú” más.

 

 

Que lo disfrutéis. Y Feliz Navidad a todos.)

 

 

arboldenavidad

 

Día de Nochebuena, laborable en mi comunidad. Acabamos de comer y mi chica, que está un poco loca, recuerda algo de golpe.

     -¡Hay que comprar un árbol de navidad!

     -¿Ahora? –me atrevo a inquirir.

     -Ahora.

    

Yo tengo, desde siempre, un espíritu navideño de baja intensidad, por así decirlo; pero me doy cuenta al instante de que ella no está preguntando nada: sencillamente, imparte una orden.

    

Hay que comprar un árbol de navidad. Y punto.

 

Así que cogemos a su hijo de once años y nos dirigimos a un centro comercial de las afueras. Por supuesto, el centro se encuentra atestado a estas horas y en este día, y deslizarse entre la apresurada marea humana para alguien, como es mi caso, para quien cinco personas ya es multitud, no resulta una de mejores maneras de pasar una tarde. Se diría que el universo entero se ha transformado en un anuncio de turrones o en un belén, incluso nos acompaña música de villancicos… “Pero la navidad es la navidad”, me digo, tratando, sin conseguirlo, de darme ánimos…

    

En algún momento (un momento, ciertamente, desgraciado) de nuestro recorrido nos cruzamos con una señorita de buen ver. Para ser honestos, no sé si la observo más de lo que marca la etiqueta: puede que sí lo haga, puede que no…  Pero al instante noto cómo unas afiladas uñas se clavan en mi antebrazo, y lo hacen con saña. Lanzo una maldición ahogada, y aparto el brazo de su radio de acción.

     -¿Se puede saber qué coño haces? –me pregunta ella. Y prometo que su rostro es todo un poema.

     -Quejarme, eso hago. Me has hecho daño.

     -Antes, hablo de antes… ¿Podrías explicarme por qué mirabas a esa puta?

    

La verdad, no doy crédito. No sé ni a qué se refiere, me parece estar soñando. Todavía no sé si habla en serio o en broma, aunque conociéndola no resulta complicado inferir que se trata de lo primero. Entre las muchas cualidades que adornan su persona no se encuentra por ninguna parte el sentido del humor, en realidad posee tanta tendencia a las bromas como un juez de primera instancia tomando declaración a un detenido.

     -¿De qué puta hablas?

     Me gira la cabeza ella misma, enfocándola hacia la muchedumbre: hay cientos de personas ahí, yendo de aquí para allá, realizando sus compras de última hora como nosotros.  D…, su hijo, también mira, pero sin atreverse a pronunciar una palabra. Once años y medio ejerciendo de retoño de su madre le han enseñado a callar cuando debe callar. En eso me lleva diez años de ventaja.

     -¡De ésa hablo! – Apunta un tembloroso dedo hacia el gentío. Y yo de entrada renuncio ni a saber a quién se refiere.

     -No miraba a nadie.

     Vuelve a intentar arañarme el brazo, pero en esta ocasión lo aparto a tiempo. Ella no grita (nadie, que yo sepa, se ha enterado del drama que se está desarrollando en ese centro comercial): susurra, que en las presentes circunstancias es casi peor.

     -La mirabas, sé que la mirabas. Primero las tetas y luego el culo. No digas que no lo has hecho, miserable. Te he pillado.

    

Por fortuna, se nos está haciendo tarde, y ahí queda la cosa… Por el momento.

    

Hacemos, pues, lo que hemos venido a hacer, y, después de mucho elegir, nos quedamos un árbol bastante feo y retorcido (ya no quedan demasiados a estas alturas), tirando más a bonsái anémico que a auténtico árbol navideño de postal. Y no olvidamos comprar también el kit de adornos del perfecto árbol de navidad. El incidente de la chica quedaría olvidado de no ser que, de tanto en tanto, entre una tienda y la siguiente, ella me susurra al oído: “Te he visto.”

 

Ya vamos en el coche, de regreso a casa, en silencio, escuchando una canción en la radio. Sin venir a cuento,  mi chica la apaga y me dice:

     -Te la habrías tirado, ¿verdad?

     -Por favor, no utilices ese lenguaje delante del…

     -¡Es mi hijo y utilizo el lenguaje que me da la gana! Dime, ¿te la habrías follado o no?

     No sé qué decir para que se quede tranquila, no tengo ni la menor idea de cómo salir del atolladero. Palabra. Es una pesadilla.

     -No.

     -Entonces, ¿por qué la mirabas así?

     -Déjalo ya, por favor. Es enfermizo.

     -Tú sí que eres un enfermo, un enfermo y un sátiro.

    

Vuelvo a poner la radio mientras me pregunto si llegaré vivo a Nochevieja. Mis posibilidades de ver nacer el nuevo año se van reduciendo a cada minuto que pasa, desde luego.

    

Una vez en casa, se reparten las tareas: A D… y a mí se nos encarga la misión de ornamentar el árbol (aunque se me da que el pobre más bien necesitaría un bono para corporación dermoestética) mientras ella queda a cargo de la cena. Sin embargo, no pasa mucho rato sin que me llame a la cocina.

     Voy hacia allá, sin tenerlas todas conmigo. Está liada con ollas, perolas, sartenes… Me habla sin dejar de cocinar, controlándolo todo como una experta.

     -La mirabas –dispara a bocajarro.

     -No empecemos otra vez, por favor –suplico-. Es Nochebuena.

     El dardo alcanza la diana. A diferencia de mí, y doy gracias a los cielos por ello, a mi chica si la conmueve la navidad. Su rostro, por primera vez desde hace horas, se muestra algo más relajado.

     -Esta bien, pero si te vuelvo a ver hacer lo de hoy, te doy mi palabra de que saldremos en televisión. Hablo en serio.

     -No lo haré nunca más, cariño. Te lo prometo.

     Parece quedarse tranquila, y me escabullo lo más rápido que puedo, no sea que cambie de opinión.

    

Y llega por fin el momento de la cena, una cena que es, verdaderamente, impresionante. Apagamos luces. El árbol, todo hay que decirlo, ha quedado fantástico gracias a nuestros buenos oficios: con su nieve de pega, sus luces parpadeantes y sus bolas de colores. Es algo digo de verse. Incluso me da por pensar que parece contener entre sus ramas un poco de la Magia de antaño, cuando el mundo era joven y todavía creíamos en los milagros… Aunque sé que mi chica de alguna manera todavía está pensando en “esa puta”, también hace de tripas corazón y aparca el asunto. Nos gastamos bromas unos a otros y nos damos los regalos, y a D… se le ve realmente contento…  Es la segunda Navidad que pasamos juntos y por supuesto no ignoro que no habrá una tercera, está más que claro, pero me digo a mí mismo que ya  habrá tiempo para pensar en eso…

    

Creo que fue Salinger quien escribió que la diferencia entre la alegría y la felicidad es que la primera es un sólido y la segunda un líquido. Yo pienso que el problema de los momentos felices es que no son tan fáciles de atrapar como los malos. Por lo menos no solemos detenernos a hacerlo tantas veces, o no con la misma intensidad. Y esto mismo, aunque sea a toro pasado, es lo que yo estoy haciendo ahora con aquella cena mágica de Nochebuena, después de la tormenta: la atrapo al vuelo, la envuelvo en el papel más brillante que encuentro en mi interior y se la regalo al viento. Con mis mejores deseos.

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12 comentarios para “EL ÁRBOL DE NAVIDAD O POR QUÉ MIRAS A ESA PUTA (CUENTO DE NAVIDAD)”

  1. Zafferano Dice:

    Vaya casualidad! Puedes creer que éste es el tema que elegí para que mis niños lo bailaran en la fiesta de navidad de ayer? Me lo sé de memoria! En fin Gondo, que el tiempo borra muchas cosas, afortunadamente, y creo que lo que queda es un limpio recuerdo. De todas formas tienes razón, hay que aprender a atrapar el presente.

    Un beso muy grande y feliz lo que sea!

  2. Malvaloca Dice:

    Espero que estos días estén llenos de momentos, cosas y personas que merezca la pena atrapar y que te detengas a hacerlo.

    En ese árbol, que tan estupendamente sabes decorar, dejo colgados para tí una sonrisa, un beso y un abrazo.

  3. Miranda Dice:

    Veo que eres muy obediente con tus chicas. jajajajaja.
    Feliz Navidad.

  4. gondolerobcn Dice:

    Zaferanae: Lo creo. ¿Y sabes por qué? Porque ambos tenemos buen gusto.

    Feliz lo que sea a ti también.

    Malvaloca: Queda tonto decir y repetir eso de “lo mismo para ti”, pero lo digo con el corazón en la mano. Que la Magia te envuelva estos días.

    Miranda: No creas. Es sólo una parte o una visión interesada de la realidad. Cuando no soy maravilloso suelo ser insoportable, y suele ganar lo segundo en proporción de tres a uno. Es lo que hay.

    Felices fiestas.

  5. Kaoki Dice:

    Una vez leí que la felicidad es, respecto a la alegría, como una lámpara eléctrica respecto al sol. La felicidad tiene un motivo, la alegría no. Se ES.

    Me gustan mis “dejavus” contigo… por eso te deseo “alegres fiestas” en vez de “felices fiestas”.

    Muxu bat

  6. damisela... Dice:

    tal como dice Kaoki… mejor queda desear (y por supuesto desearte) alegres fiestas.

    y supongo… que te quedarías con el jamón.

    que pases unos dias maravillosos… del modo que más te gusten.

  7. Zafferano Dice:

    Hola belleza! Me voy unos días pero antes quiero desearte lo mejor en estas fiestas. Y en las otras también. Y a pesar de que haya lunes, también te deseo lo mejor. Que el año nuevo te traiga todo lo que pidas, pero no te pases. Y que los reyes desaparezcan de una vez y seamos republicanos.

    Un beso enorme y feliz navidad!

  8. gondolerobcn Dice:

    Kaoki: Muchas gracias por tus deseos, que, por supuesto, son recíprocos. Espero dejavuear mucho contigo. Un beso.

    damisela: Mis principios me lo impidieron, y eso que, como decía Groucho, “tengo otros”. La verdad sea dicha, las fiestas no se presentan tan mal como preveía. Felices y alegres fiestas también a ti.

    Zafferano: Lo de belleza me ha llegado al alma. No me llamaban así desde que fui la reina del baile de fin de curso, en el instituto… Es broma. Felices fiestas a ti también. Como siempre, encantado de verte. Nos leemos y eso.

  9. Aliere Dice:

    Ay Gondolero, qué humano es que miréis a las chicas de buen ver y qué humano también que a nosotras nos coman los celos. Yo hace tiempo que he optado por la solución inteligente: normalmente soy la primera que le doy un codazo y le digo “¿has visto qué culo tiene esa?”. Supongo que es una de esas cosas por las que mi chico dice que soy un tiarrón del norte. Lo que no sabe es que en mi interior la frase termina de manera diferente: “¿has visto qué culo tiene esa puta?”.

    Respecto a atrapar los momentos felices… creo que la clave está en saber lo raros y frágiles que son. Después de pasar una mala temporada especialmente larga sabes apreciar que ese destello de alegría, ese beso, ese momento mágico no van a repetirse exactamente de la misma manera nunca más. Yo es lo que hago, recordar cuando mi vida era triste y gris para apreciar más que nunca el año tan bueno que estoy dejando atrás.

    Yo también te dejo un beso envuelto en brillante papel de regalo (que no el de plata del río de los belenes) y mis mejores deseos de que tengas muchos momentos mágicos que intentar atrapar el año que viene. Felices fiestas, con o sin jamón.

    aliere

    P.D. Por cierto, qué curioso, compartimos autor favorito.

  10. Déjame que te cuente Dice:

    He descubierto hoy tu blog. Tu nombre ya me sonaba por los comentarios que dejas en el blog de Amanda.

    Tu estilo es directo y de fácil lectura, lo cual no es sinónimo de simplicidad, sino de saber hacer.
    Mucho tengo que aprender de vosotros. Te dejo la dirección de mi blog junto a mis mejores deseos para el año que comienza.
    Un fuerte abrazo
    http://tempusdie.blogspot.com/

  11. perroflaco Dice:

    Hola, hace unos días que te estoy leyendo y me gusta bastante como escribes.

    Un Saludo y felices fiestas

  12. gondolerobcn Dice:

    Aliere: Gratis por tu beso, que pasaré a conservar como conservo frascos de agua de mayo o “aquellas perlas de lluvia traídas del país donde nunca llueve” que cantaba Brel.
    Le diré a mi autor favorito que hay otra persona en el mundo que lo considera autor favorito. Sabiendo cómo es y hasta dónde llega su ego, se pondré supercontento.

    Déjame que te cuente: Gracias por tus palabras. Pasaré por tu blog, claro. Recibe también mis mejores deseos.

    perroflaco: Gracias por tus palabras. Felices fiestas también a ti. Y que no todo sean pulgas. :)

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