UNA SEÑORITA MUY ESPECIAL
(La tengo encima de mi pecho desnudo… Rostro contra rostro. Soy muchísimo más mayor que ella, pero en momentos así, poco importa eso. La observo, pues, de muy cerca, y concluyo sin dudarlo que se trata de la persona más bonita que he tenido jamás entre mis brazos… Me hace cosquillas con las manos, y, poco a poco, va acercando su cara a la mía, hasta casi rozarla. Entonces, un movimiento meloso que he interpretado en primera instancia como algo parecido al preludio de una caricia, se transforma en una maniobra sorpresiva -y no poco traicionera- por medio de la cual me obsequia con un tremendo mordisco en la nariz. Me aparto a toda velocidad de sus dientes y profiero un grito ahogado.)
GONDOLERO: (muy dolorido y frotándose la nariz): ¡Ayyyyyyyyy!
Ella se asusta por unos segundos, pero muy pronto comienza a reír. Le hago gracia. Le hago mucha gracia. Verme lamentándome y frotando mi dolorida nariz se le antoja la cosa más divertida del mundo. Así que entiendo que ha llegado el momento de ponerme en mi sitio.
GONDOLERO (circunspecto) Eso no se hace.
Seguía riendo, pero, al hilo de mis últimas palabras, comprende que la situación se está complicando por momentos para ella, y se pone a la expectativa.
GONDOLERO: (serio) Eso no ha estado bien, cariño.
No tengo ni idea de si ha comprendido algo, puesto que enseguida regresa a las risas. Se me queda mirando fijamente.
GONDOLERO: A papá no se le muerde la nariz.
SEÑORITA: (con una maravillosa medilengua que hace que se me olvide el dolor) ¡Pa-pá!
(Decido perdonarla. Decido asimismo que, desde ese precioso momento, mi nariz siempre se mantendrá a una prudente distancia de su boca. por lo menos hasta el día de su boda… Si es que algún día se casa.)

ME DA MUCHA PAZ
(Madrid. Es sábado al mediodía y estoy haciendo la siesta tras una agotadora mañana de agosto en la que he visitado dos enormes museos de una tacada, bajo un calor insoportable.. Suena el móvil. Es C… Llevo cerca de cinco meses sin saber ni una palabra de ella, desde el mismo día que me mandó a paseo. En realidad cortó la relación también por teléfono, cuando yo me encontraba en la sala de urgencias de un hospital con un cólico nefrítico [el cólico, doy mi palabra, fue cien veces peor que la patada en el trasero].Me cogió con las defensas bajas, así que ante su insistencia de darme el pasaporte sólo fui capaz de decir: ¡vale, vale, como tú desees…! Medio aturdido, contesto el móvil.)
YO: ¿Diga?
ELLA: Soy yo.
YO: ¡Hombre, vaya sorpresa!
ELLA: Me he acordado de ti y he decidido llamarte para ver cómo estabas.
YO: ¿Te has acordado de mí? ¿Están dando alguna peli de terror por la tele? Es broma… Te agradezco la llamada. ¿Cómo te va?
ELLA: (eufórica) Muy bien… Fantástico.
YO: Me alegro.
ELLA: Me va como nunca.
YO: Suena casi a que te ha tocado la bonoloto.
ELLA: Mejor aún. He conocido a alguien.
YO: ¿Alguien?
ELLA: Sí, he conocido a un chico, Y soy muy feliz, enormemente feliz con él.
YO: Pues me alegro, de veras. (irónico)Y me alegro todavía más de que hayas pensando en mí para compartir toda esa felicidad.
ELLA: (su tono se endurece casi imperceptiblemente, está en guardia) Él… me da mucha paz.
Hago una pausa. No sé si es porque todavía estoy medio dormido, pero no entiendo nada.
YO: ¿Paz? ¿Te da paz…? Espero que no sea eterna, porque suena casi a epitafio.
ELLA: ¿Ya estás con tus bromitas? ¿No hay nada en esta vida que no te parezca un chiste?
Yo: Sólo los chistes no me parecen chistes… A ver si me aclaro: Se trata sólo que estaba durmiendo y, por tanto, no comprendo bien el motivo de tu llamada, así que te ruego que me lo expliques, porque, la verdad, no le veo mucho sentido a esta conversación.
ELLA: (gritando): ¡¿Motivo?! ¡NO HAY NINGÚN MOTIVO! Ya te lo he dicho: ¡He llamado solamente para saber cómo estabas!
YO: Lleno de no paz.
ELLA: (como renunciando a algo) Nunca cambiarás. Mandarte a paseo es lo mejor que he hecho en esta vida. Qué estúpida he sido llamándote. Venga, adiós…
(Me acuesto de nuevo. Intento volver a coger el sueño, pero me cuesta lo mío hacerlo.)
MÁS SEXO
(Nos encontramos en casa de A… Estoy sentado, casi aplastado en su sofá. A… se ha servido una copa y pasea por el lujosísimo salón de su mansión en la sierra madrileña. No me gusta esa mirada, la conozco demasiado.)
A: Está muy bien, todo muy bien… pero falta sexo.
Me acaba de propinar una bofetada moral que ha dejado el poco orgullo que me resta por los suelos. Sin embargo no hace el mínimo gesto que denote que se ha dado cuenta de este detalle.
GONDOLERO: ¿Sexo?
A: Sí. Sexo.
GONDOLERO: Yo creo que está bien el que hay.
A: Pues yo no.
No, no es una opinión. Los dos sabemos quién manda, y aunque mi orgullo se resienta, así funciona el asunto.
GONDOLERO: ¿Y falta en cantidad o en calidad?
A: En cantidad y calidad.
El primer problema de la conversación es que mi contertulia es en realidad un contertulio, lo que agrava mi vergüenza de manera exponencial.
GONDOLERO: (cabizbajo) Pues no sé muy bien cómo hacerlo.
A: Pues te pago, y no poco, por cierto, precisamente para eso. Para que lo hagas. Así que tú verás si quieres continuar o no te ves capaz de seguir adelante…
No, no miente: me paga. La verdad es que me paga muy bien. Soy una especie de prostituta de baja estofa para él, y, de un tiempo a esta parte, también para mí mismo. Me he desplomado en lo más bajo de la cadena alimenticia -justo entre la cucaracha y el escarabajo pelotero, presumo-; pero mi problema, mi única defensa para continuar satisfaciendo sus apetitos, son todas esas malditas facturas…
GONDOLERO: Pero no puede follarse a Ch… Eso rompe toda la magia de la relación.
A:¿La magia? ¿Crees que quiero llenar el cine de barbudos? No, Gondolero, yo te diré qué quiero: quiere verle el culo a esa tía, quiero que se le vean las tetas, que se la folle Ch…, el hermano de Ch… y hasta el primo de Ch… si hace falta. ¡Quiero que al público se le ponga dura!
(Sudo. Pero, entretanto, finjo tomar notas en una libreta. Recuerdo entonces un viejo chiste de Hollywood: “Era una actriz tan estúpida, que se lió con un guionista para poder triunfar en el cine…”
Pero en ese momento no le encuentro ninguna gracia al chiste.)

Diciembre 9, 2008 a las 3:46 pm
sólo a los chistes es a lo que tampoco suelo encuentrarle la gracia…, o por lo menos no tanta como a la vida real (por irónica e hp en ocasiones)
me extendería demasiado en mis tres comentarios para los estupendos diálogos, simplemente… es increíble como escribes.
y… jajjaja…. sabes ponersela dura… al publico???
Diciembre 9, 2008 a las 5:43 pm
Buenísimos los tres.
¡Qué bien escribes, y cómo nos sabes llevar a tu terreno!
Con el primero me has engañado como a una china (por cierto, ¿de dónde vendrá esta expresión?), porque creía que ibas a relatar un episodio de una relación amoroso-sexual entre una mujer joven y un hombre maduro… Ya estaba yo toda emocionada, para ver si me veía reflejada en la historia…
…Y va a ser que no.
Jeje
Diciembre 9, 2008 a las 7:22 pm
Creo recordar (así como en un deja vu) tu relato sobre tu momento abandono en urgencias con el cólico sobre tus riñones… me confundo o es que fui yo la que te dejé en otra vida?
Y yo pienso sobre la posterior llamadita… es que la gente no sabe poner el punto y final en el sitio correcto?
Muxu bat
Diciembre 10, 2008 a las 12:26 am
Hoy me quedo con el momento mimosín del primer relato.
Con la segunda conversación… ¿has iniciado la saga de las pelis ¡Que te dén, Gondolero!.
Como decimos en mi tierra eres más cachondo que la música de los caballitos.
Besitos
Diciembre 10, 2008 a las 1:11 am
El primero muy tierno tu. jejejeje
El segundo… pedazo de tia plasta.
El tercero…..ays que susto me has dado cuando has dicho que era un contertulio. jajajajajajaja.
Diciembre 10, 2008 a las 5:02 pm
damisela: Normalmente, lo que más le `pongo dura a la gente es la cara.
Asombrada: Espero que, por lo menos, tengas más de 18, porque si no, los contenidos que hay en este blog no son adecuados para tu edad y patatín patatán. Lo de llevar a mi terreno, ojalá.
Kaoki: Me dejaste tú en la otra vida, sin duda. No es que no se sepa dejar a la gente en el sitio correcto (aunque, ¿qué sitio hay más correcto que un hospital por si necesita asistencia médica?), es que luego hay que evaluar cuán hecho polvo está.
Malvaloca:Sí, aunque en realidad se llama: Que te follen, Gondolero. Y luego vendrá: No sé quién eres, Gondolero… Muy bonito eso de la música de los caballitos. ¿Cuál es tu tierra?
Miranda: No te asustes, mujer, a uno, por lo menos de momento, no le gusta tocar la flauta.
Muchas gracias a todas por dejaros caer por aquí.
Diciembre 10, 2008 a las 9:32 pm
Soy una visitante casual y me topo con tu blog, un blog de los que dan ganas de leer… ¡por fin!
Seguiré atenta a los paseos en Góndola que te “pagues”.
Diciembre 10, 2008 a las 9:48 pm
Hola Gondolero,
Hace tiempo que te sigo en silencio (mmm esto suena a anuncio de Hemoal) pero este post me ha parecido tan bueno que no he podido resistirme a salir de las sombras y dejar un comentario. El tuyo me parece un blog deliciosamente escrito, interesante, con humor… lo tiene todo. Y en esta última entrada has conseguido también engañarme totalmente con la primera y la última historia, y hacerme reír y pensar a partes iguales con la segunda.
Siempre me he preguntado cómo puede pasar uno de ser poco menos que todo para una persona a verla convertida en una desconocida que encima vuelve para tocar los cojones. Se pasa del seremos amigos, es que no sé lo que quiero, eres estupenda pero no puede ser (en mi caso ni eso, para mi desgracia) a llamar un día cualquiera para repasarte lo bien que les va la vida sin ti. Claro que piénsalo bien, no es mucho mejor el caso contrario cuando eres tú quien está enamorado y feliz como una lombriz y viene un ex a llorarte lo infeliz que es sin ti cuando él o ella te dejó. Supongo que los ex nunca dejan de ser ese factor incómodo que uno no logra olvidar pero que no vuelve a encajar nunca más en la vida de uno, para suerte o desgracia.
Diciembre 10, 2008 a las 11:01 pm
Mi tierra es andalucía y vivo en una ciudad “lejana y mora”
Diciembre 10, 2008 a las 11:41 pm
Ah pícaro! Relatos engañosos éstos… menos el de la breva que te vino a preguntar cómo estabas después de haberte plantado en el hospital. Petrificado te dejó. Por cierto, salió bien?
Besotes Gondolé!
Diciembre 11, 2008 a las 5:10 pm
Selva: Bienvenida al club. A mí me pasó lo mismo cuando descubrí Ariel. Por fin un detergente que lava más blanco!!!!! Es broma. Gracias por tus palabras. Me pagaré paseos interminables por el Gran Canal al caer la tarde.
Allere: Quizá son incómodos también porque nos recuerdan lo tontos que fuimos o, lo que es aún peor, lo tontos que todavía somos. Un placer conocerte.
Malvaloca: Leo tu comentario y ya he llevado a afilar el alfanje.
Zafferano: Salió fabulosa. La piedra tardó sólo un día en nacer y le pusimos de nombre Rufina. Hoy en día es una preciosa piedrecita verde que está aprendiendo a multiplicar y no para de darme alegrías… Es casi broma, claro. Lo que sucedió meses después de esa llamada merece varios posts más… que me temo no escribiré nunca.
Besos a vos!!!!!
Diciembre 11, 2008 a las 10:39 pm
¡Caramba Gondolero!, un tipo como tú debe tener siempre afilado el alfanje…
Diciembre 11, 2008 a las 10:46 pm
Vaale… he sido algo eufemística con lo de “mujer joven”… Tengo 33 (el día de mi cumpleaños estuve a punto de disfrazarme de Pantócrator, pero la barba no me favorece)… Así que a mí misma me considero mujer joven, a las veinteañeras postadolescentes y de 20 para abajo son, directamente, niñas.
Así que no sufras, porque mis papás y mis mamás me dejan leer tu blog, creen que ya tengo edad para poderlos leer (y entender)
Diciembre 12, 2008 a las 12:25 am
Malvaloca: No es tan fiero el león como se pinta a sí mismo. Rugidos, zarpazos al aire y poco más.
Asombrada: ¿Te dejan tus papás y tus mamás leer mi blog? Eso es un error educacional gravísimo. Ni al mismo Pantócrator (se pronuncia “Pantocreitor”) se lo habrían permitido sus progenitores.
Iba a preguntarte qué más cositas haces, pero la prudencia me invita a envainar el alfanje.
Mejor me pongo a leer.
Enero 2, 2009 a las 8:41 pm
xDD El último relato parece el rodaje de una película de Almodóvar… será por eso que se llama A???
Te leo en silencio y ya que comento por primera vez, aprovecho para decirte que es uno de los mejores blogs que he leído.
Un saludo y muchas gracias Gondolero,
Nina
Enero 3, 2009 a las 8:19 am
Encantado de escuchar tu voz, Nina. Y muchísimas gracias por tus palabras. Cosas así son las que me ayudan a desbarrar un poco más cada día.
No, no era Almodovar. Era otro.
Un saludo muy cálido desde el Gran Canal de la vida.